La trayectoria de Zinedine Zidane al frente del Real Madrid puede leerse desde muchos puntos. Uno de ellos es la inclusión de Carlos Casemiro como titular y también referente competitivo del equipo, frente a los planes de Ancelotti -James- y los de Benítez -con Casemiro en la rotación pero sin el peso adquirido con Zizou-, donde el brasileño nunca gozó de la relevancia actual. La evolución que ha llevado a los blancos bajo mando del francés ha dejado al sudamericano, siempre, en una posición de privilegiada importancia. El hoy mediocentro titular del Real Madrid y la selección brasileña ha representado con continuidad el sistema más reconocible de su entrenador, siendo en todo momento esencial en el proyecto. Ante equipos muy inferiores, ante los mejores, en superioridad o inferioridad, Casemiro ha jugado de titular y lo ha hecho creando cierta sensación de necesidad en sus ausencias del equipo.
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Si bien en el partido de la primera vuelta en el Camp Nou, con Casemiro lesionado, el Real Madrid supo suplirle con magisterio, en concreto el de Modric en el pivote, y con Lucas Vázquez cerrando la banda en defensa, el choque de hoy puede valer una Liga que podría tener en el mediocentro ex del Oporto un contexto en el que marcar diferencias. El momento al que llega el Fútbol Club Barcelona, desde todo punto de vista, parece una puerta abierta a que Casemiro sea más de lo que ya es. Las particularidades, bajas y dependencias de los de Luis Enrique en su juego con la pelota no parecen las más indicadas para superar la línea que marca Casemiro desde su posición. El Barça, en la noche de hoy, puede encontrar en el mediocampista blanco una sombra más alargada que las demás.

Casemiro primero marcó diferencias en la élite por su poderío aéreo y su capacidad para el robo. En esta última cuestión no solo lo hacía siendo mucho más joven, sino que continúa siendo la gran referencia, junto a N’Golo Kante, del continente europeo. Los datos así lo reflejan. El brasileño suma el 21% de los robos de balón de su equipo y con él en el campo, el Real Madrid suma 33 robos por partido, mientras solo son 27 por choque cuando no encuentra a Casemiro en la alineación titular. No es ningún secreto, Carlos Henrique es una suerte de genio robando la pelota en todo tipo de situaciones. Después, con el tiempo, comenzó a sumar intercepciones, muchas de ellas más relacionadas con la lectura del pase y la protección del espacio. Entre esos dos parámetros defensivos está su importancia en el choque de hoy.
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Para entender hasta qué punto puede ser ilustrativo complementar el dato anterior con el que dice que impide y desbarata casi el 13% de los regates rivales en campo contrario, hay que mirar a su rival, que con casi toda probabilidad no contará con Neymar Jr., uno de los dos grandes regateadores que tiene Luis Enrique en la plantilla. Junto a Leo Messi, dos ventajas que en épocas recientes, y cada uno en un costado, hacían anchísima la posición del mediocentro rival, encargado de las ayudas y los ajustes por detrás de los interiores. Sin el de Mogi das Cruces, y siendo su sustituto un jugador no caracterizado por la velocidad y el uno contra uno, la batalla parece más encaminada que nunca a la localizada en la zona de Messi, la misma que la de Casemiro.