Bordalas no lo tenía esperado

De lo ocurrido en la tarde de ayer en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe puede decirse que el Barça no terminó de dar la vuelta al partido en sus términos más formales, pues se encontró con la primera de esas citas que la Liga española tiene por costumbreofrecer a lo largo del año. El Getafe de Pepe Bordalás está portando la bandera del equipo modelo en fase defensiva que estrecha los márgenes con los grandes y que compite con los de su misma altura. Ante una notable versión azulona se enfrentó Ernesto Valverde para sumar tres de esos puntos que por comparativa pueden cargarle de razones en el futuro de cara a ganar el título de Liga, pues, en efecto, el conjunto de Bordalás regala muy poco.
De lo poco que regala están los metros y la posesión, que fue de hasta el 70% para el Barça. Asumido su papel durante toda la contienda, el Geta no mostró apenas fisuras, no concedió apenas recepciones de las que comprometen la continuidad defensiva y provocan sufrimiento. Los locales, basándose en un clásico 4-4-2, calibraron cada metro de su campo con dos líneas de cuatro perfectas en intención y aplicación, con Antunes y Djené brillando, sirviendo de primera prueba para la circulación de balón de este nuevo Barça, ralentizada principalmente por las pocas jugadas en las que pudo crear superioridad entre las dos líneas getafenses. Sin nadie para ubicarse entre ellas y darle altura ofensiva a su ataque, el Barça no encontró posiciones avanzadas. El Geta, sí.

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Porque a su ejercicio defensivo le añadió una salida basada en el juego de espaldas de Jorge Molina y la ruptura de Amath por banda izquierda. La manera de condicionar de ambos, uno con juego directo y el otro con velocidad, pusieron a Gerard Piqué en situaciones que desbordaron el balance defensivo del líder del campeonato. El plan del Getafe, consumado con un gol formidable de Shibasaki, se había completado. Bordalás había tachado todas las peticiones. Lo de la segunda parte no fue muy distinto pero las circunstancias dieron alas a un actor inesperado, el gallego Denis Suárez, que fue precisamente lo que estaba implorando su equipo.

Seguramente fuese más la actuación que sus características lo que giró el encuentro, no porque el Barça desbloqueara el reto colectivo impuesto por Bordalás pero, al menos, individualmente, Denis cayó de pie en el choque. Su movilidad y su precisión en el primer control, a diferentes alturas, y con un positivo intervencionismo que hizo mella en el desgastado Getafe, supusieron para Valverde un doble estímulo cuando anotó Paulinho el gol de la victoria. Paradigma de su fútbol y también paradigma de cómo el Barça ganó un partido desde el banquillo, siendo la activación de los recursos la respuesta a un mal día en los planes principales. Eso, quizás no lo esperaba Bordalás.
Camisetas y equipaciones de la La Ligue 1 francesa: Paris Saint Germain, AS Mónaco, Marseille.

La entrada de Denis Suárez fue una gran noticia para el Barça.
El Getafe cuajó una gran primera parte difícilmente mejorable.